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Shopify y Amazon permiten a pequeños negocios vender internacionalmente. El comercio transfronterizo crece 20% anual.

Las barreras históricas para exportar eran significativas: encontrar compradores en otros países, gestionar logística internacional, lidiar con regulaciones aduaneras y tipos de cambio, y construir confianza con clientes que nunca te habían visto. Esas barreras no desaparecieron, pero se redujeron de forma dramática en la última década. Las plataformas globales de e-commerce, los servicios de logística de última milla y los sistemas de pago digitales construyeron la infraestructura que antes requería grandes recursos corporativos.
Shopify permite a cualquier persona con un producto crear una tienda con interfaz en múltiples idiomas, procesamiento de pagos en decenas de monedas y acceso a redes de fulfillment globales. Amazon FBA permite a vendedores de cualquier tamaño enviar inventario a almacenes de Amazon en distintos países y que la plataforma gestione el almacenamiento, el envío y las devoluciones. Etsy conecta a artesanos con compradores en 200 países. La capa de infraestructura que antes era patrimonio de empresas medianas y grandes hoy está accesible para individuos.
El comercio transfronterizo de pequeñas empresas crece a tasas superiores al 20% anual según reportes de Shopify y PayPal. Los mercados con mayor crecimiento en compras a vendedores internacionales incluyen Latinoamérica, el Sudeste Asiático y partes de Africa donde la oferta local de ciertos productos es limitada. Para quien tiene un producto diferenciado y la disciplina de gestionar la logística, el mercado potencial dejó de estar limitado por la geografía.
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